Salvan de la extinción a la especie de tortuga más risueña del mundo




La tortuga de techo birmana es una de las especies más amenazadas y se ha podido recuperar gracias esfuerzos de conservación que han conseguido un millar de ejemplares

Cuando escribimos alguna noticia de una especie en peligro de extinción en esta sección no solemos contar buenas noticias. Normalmente hablamos de una especie que está desaparición, de arduos trabajos de conservación que van dando fruto poco a poco o son avisos a la población para que respeten la fauna. Hoy por suerte podemos contar un caso de una especie que estaba al borde de la extinción y que ahora cuenta con más de 1000 ejemplares.

La tortuga de techo birmana (Batagur trivittata) es unatortuga acuática endémica de Myanmar. Se encuentra entre las 25 especies de tortuga con mayor peligro de extinción, según la UICN. Se trata de uno de los reptiles más sonrientes del planeta, se creía extinta hasta que en 2002 fue redescubierta. Afortunadamente los esfuerzos de conservación han permitido aumentar, con éxito, la población hasta los 1.000 ejemplares en cautividad. Incluso algunos de ellos han sido liberados a la naturaleza en los últimos cinco años.

La tortuga de techo birmana es la segunda especies de tortuga más amenazada del planeta. A principios del siglo XX cientos de ejemplares se extendian por la desembocadura del río Irrawaddy al sur de Yangon, la ciudad más grande de Myanmar.

A mediados del siglo XX, la intensificación de la presión pesquera y las técnicas de captura indiscriminada estaban matando a muchas tortugas adultas, mientras que la sobreexplotación de huevos impedía que la población se pudiera reponer.

Durante décadas, en occidente nadie sabia si la especie continuaba existiendo, ya que Birmania estaba cerrada para los extranjeros, pero incluso tras su reapertura en los años 1990, los científicos no hallaron indicios de su existencia y la dieron por extinta.

No fue hasta 2001 cuando los investigadores encontraron el caparazón de una tortuga muerta recientemente en una aldea cerca del río Dokhtawady en Myanmar. Poco después, un recolector de tortugas estadounidense encontró una tortuga viva en un mercado de vida silvestre en China.